Como lo conocemos los sevillanos, "El caballo".
Acuarela. 24x32cm.
El mar de donde venimos y el cielo a donde van, entre otros, los que no han superado la infección por el virus.
Este óleo, pintado sobre una caja de madera que tendrá la función de tapar un cuadro eléctrico de una vivienda. Ya sé que la electricidad y el agua no deber estar cerca... yo me he atrevido a poner un mar.
Don Miguel de Mañara lo fundó para atender a los más desfavorecidos. En los años de pandemia por la peste, también hacían salidas para recoger los cadáveres de las calles de Sevilla. No había vacunas ni tratamiento.
Yo me casé en la iglesia del Hospital, una joya del barroco.
El patio, dividido por una doble columnata, tiene dos fuentes. Acuarela, papel Arches grano fino 300 g/m2 , 36x51cm.
Portada del antiguo Colegio de San Miguel, donde residían y eran educados los Seises, niños del coro y el resto del personal al servicio de la Catedral, que está justo enfrente. También el maestro de Capilla. Sobre la puerta hay una placa dedicada al maestro Eslava, sacerdote e insigne músico, que compuso en dicho colegio innumerables obras. La música nos ha hecho más llevadero el confinamiento. Actualmente la plaza del Cabildo ocupado parte del solar tras su derribo.
Colegio de San Miguel. Tinta. 20x20cm.
En estos extraños tiempos que nos ha tocado vivir, a veces nos vemos encerrados, aislados... siempre he sentido lástima por esos animales que, además de utilizados y privados de libertad, deben sentirse en cierto modo solos, como este caballo.
Soledad. Tinta. 20x20cm.
La pandemia proporciona imágenes singulares, como ésta de la Avenida de la República Argentina en Sevilla, sin signos de vida, sin coches ni personas... en el kiosko cerrado, un cartel invita a viajar; sobre él, el símbolo sevillano del "No Madeja Do" (La pandemia no me ha dejado viajar).
La ciudad de Sierra. Tinta. 20x20cm.